Caso Gesell: entrenador Minuanes Victoria...no son jugadores de rugby...son "rugbiers"

Letrado de profesión y con más de dos décadas jugando al rugby en el prestigioso Club Curupaytí, popularmente conocido como “Curupa”, de la localidad de Hurlingham, provincia de Buenos Aires, de donde es oriundo; Agustín Grecco Copello, radicado en nuestra ciudad hace casi dos años, es palabra más que autorizada, para emitir una opinión sobre la estigmatización del Caso Gesell “rugbiers”, que conmueve al país.

Desde el 18 de enero del año en curso, la sociedad argentina está imbuída en una profunda consternación e interés, por el crímen perpetrado sobre el jóven Fernando Báez Sosa, llevado a cabo tan repudiable hecho, por un grupo de “rugbiers”, todos oriundos de la localidad de Zárate, en provincia de Buenos Aires.

La cronología del hecho es intensa, articulada ésta con tintes que hacen,  que como sociedad hagamos una introspección del comportamiento empático, que como seres humanos nos define.

Diez nombres: Máximo, Ciro, Luciano, Lucas, Matías, Ayrton, Enzo, Blas, Alejo y Juan Pedro,  ubicados “frente” al ahora extinto Fernando.

Oportunamente desde nuestro medio, entrevistábamos al psicólogo Carlos Argarate (ver link al pie), donde analizábamos este caso desde la perspectiva grupal y la importancia de los roles dentro de él; enfocándolo así paradigmáticamente, para entender la participación de todos los integrantes de aquel, que mataron a Fernando.

A punto de cumplirse un mes de este homicidio, que claramente ya forma parte de la idiosincrasia delictual nacional; dialogamos desde WWW.LT39NOTICIAS.COM.AR, con Agustín Grecco Copello, jóven abogado de nuestra ciudad, oriundo de Hurlingham, partido bonaerense conocido como “La perla del Oeste”,  por su belleza arquitectónica de estilo inglés y sus amplios espacios verdes y arboledas; quien hace poco más de un año, decidió radicarse en nuestra ciudad, portando sobre su historia familiar, nombres de raigambre victoriense.

Define estructuralmente la vida de nuestro entrevistado, el gusto y práctica por el rugby, deporte que lo acompaña y atraviesa en su esencia hace más de dos décadas.

Llevando a cabo la mencionada disciplina, también aquí en las siete colinas, como entrenador del equipo local de tal disciplina, denominado  “Los Minuanes”; por lo que lo consideramos una palabra doblemente calificada para hacer mención a este lamentable hecho.

“No es lo mismo ser un jugador de rugby, que un rugbier, yo soy jugador de rugby, entrenaba y jugaba, con disciplina”,  dijo implacable,  poniendo énfasis en tal diferencia, ya que distinguió que el ser jugador de rugby tiene que ver con el SER, con la esencia respetuosa y de códigos que articulan este loable deporte; en tanto que rugbier, tiene que ver con el PARECER, algo que pareciera está más cercano a la apariencia social de portar “un título”, que llevarlo con compromiso y respeto, para con uno mismo y para con los demás.

Luego hizo hincapié en la violencia como acto inherente al ser humano, pero como flagelo que se inserta en la sociedad a través de personalidades que lo llevan en su ADN.

Amén de reconocer en los imputados no sólo la violencia física ejercida a mansalva, sino también el desdén por la burla y menosprecio a otro jóven, como fue lo sucedido paralelamente con Pablo Ventura, el remero zarateño que padeció consecuencias presidiarias, conocidas por todos, “yo como jugador siento la necesidad de perdirle disculpas a Pablo Ventura”, sentenció Grecco.

Para finalizar, con su mirada letrada sobre el caso, donde a uno de los dos liberados, Juan Pedro Guarino, consideró que bien se le podría inculpar por abandono de persona; figura legal que no tiene las graves consecuencias de la culpabilidad directa del hecho.

Caso Gesell, un hecho del que acabadamente se desprenden muchas aristas, pero donde la justicia humana debe actuar de manera ejemplar; dejando en la justicia divina, el sello de tamaña atrocidad.