Profeta en su tierra: Doctora María José Navoni, neuróloga infantil “estar viviendo en Victoria es un desafío personal”

María José Navoni, victoriense y reconocida médica neuróloga infantil; formada en lugares de prestigiosa calificación como los hospitales Baigorria y Garrahan; además de haber alcanzado una licenciatura en Medicina y Cirugía, título expedido por el Ministerio de Educación y Cultura, Secretaría General Técnica, Subdirección General de Título y convalidaciones y homologaciones de Madrid, España; entre otros lugares de primacía en salud; se encuentra radicada en nuestra ciudad. Poniendo a disposición de Victoria y región, todo su profesionalismo, dentro de la neurología infantil. Extensa charla con WWW.LT39NOTICIAS.COM.AR. Discapacidad en Victoria.

Si bien sus primeros pasos escolares cobraron vida en los amplios y frondosos pasillos de la Escuela Normal, claramente su corazón es “huertano”, de principio a fin, habiendo portado la bandera del establecimiento, tanto en la primaria, como en la secundaria.

Aquella tierra fértil caminada en la década del ochenta, cuando discurría su adolescencia, fue el lugar donde vivenció fehacientemente que su gusto e inclinación por la biología, la guiarían hacia la medicina; ya que, por ejemplo, cuando trataban el sistema nervioso, su avidez hacia la temática, era absoluta…casi una premonición en tiempo y espacio.

Rosario, testigo fiel de su siembra & cosecha

“Fue difícil la primera etapa de la Facultad de Medicina, en la Universidad Nacional de Rosario, yo en Victoria estaba acostumbrada a ser muy buena alumna, abanderada en la primaria y secundaria y en la facultad, me encontré con un ritmo de estudio distinto, me costó al principio, pero después me adapté y todo transcurrió dentro de los parámetros normales”, dijo, recordando sus primeros meses fuera de las siete colinas y ya en la universidad.

Un año antes de finalizar el secundario, comenzó a prepararse en las materias física y química para el ingreso universitario, ya que aquél, amén de ser restringido, estaba enmarcado en un país de dictadura militar, siendo así el sistema de altos estudios.

“Perseverar, nunca desistir”, su lema de vida “siempre tuve suerte y perseverancia, nunca desistí”

Bien vale destacar esas palabras que titulan este párrafo, ya que claramente María José en su relato, nos advierte de las diversas dificultades que se le presentaron en determinados momentos, las cuales no hicieron mella en sus objetivos.

“Cuando rendí el ingreso a medicina, había cupos limitados, entraban doscientos alumnos y al principio parecía que yo no estaba dentro; pero en el momento que se hizo una revisión de exámenes, resultó que no me habían corregido una parte, pude hacer eso gracias a que todos teníamos la oportunidad de hacer la revisión de exámenes, lo que se llamaba la instancia de reclamo, con eso me alcanzó el puntaje para entrar”.

Saber lo que "no quería" la orientó al camino correcto

Siempre supo de su inclinación por la franja etaria de los infantes para trabajar con ellos desde la medicina; sobre todo porque fehacientemente tenía en claro que no haría lo propio con los adultos mayores.

“Yo ya sabía que iba a hacer algo relacionado con neurología, porque desde que empecé a estudiar biología en la escuela, me apasionaba el sistema nervioso y a la vez tenía claro que la patología de los ancianos no me gustaba”, sentenció, clara y locuaz.

Hospital Escuela Eva Perón de Granadero Baigorria “FUNDAMENTAL en su carrera”

Ubicado al norte del área metropolitana del Gran Rosario, se ubica Granadero Baigorria, donde está emplazado este reconocido nosocomio y donde nuestra entrevistada, hizo su residencia.

“Cuando finalicé la facultad, realicé la instancia del medicato, en la que uno asiste como médico interno rotatorio, es de formación general, donde se cumplen días con guardias frecuentes, allí se hacen todas las patologías de urgencia, desde resfríos a infartos, uno aprende mucho, pero fundamentalmente, aprendí mucho de los enfermeros”, dijo, destacando el valor implacable de su vínculo laboral y de aprendizaje con el personal de enfermería.

Pasado ese tiempo de medicato, hizo la residencia en el mismo establecimiento, durante tres años y medio; quedándose incluso como pediatra externa.

- ¿Cuándo comenzaste exactamente con tu especialización en la neurología infantil?

-Estando en el Baigorria,  empecé a hacer la concurrencia de neurología con la neuróloga infantil  Doctora María Cristina Macat, quien  fue mi mentora,  lamentablemente  falleció muy joven y yo le debo gran parte del amor de la neurología infantil a ella,  incluso ella misma me planteó que yo tenía que seguir vuelo,  ya que lo que lo aprendido con ella ya estaba,  es más la reemplacé en reiteradas oportunidades y ella misma me contactó,  para que yo tuviera la primera entrevista en el Hospital Garrahan, cosa que no era fácil.

Hospital Profesor Doctor Juan Pedro Garrahan “TODO en su carrera”

El Hospital de Pediatría Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad «Profesor Doctor Juan Pedro Garrahan» es un hospital público argentino especializado en salud infantil de alta complejidad, el cual fue inaugurado el 25 de agosto de 1987, en el barrio Parque Patricios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Claro está, que el ingreso al mismo requiere de un camino calificado y de preselección; donde adscriben tres residentes anualmente, uno que egresaba del concurso que se rendía en la Municipalidad de Buenos Aires; otro reservado para un extranjero y otro para alguien del interior del país.

“En un principio parecía que mi lugar ya estaba ocupado, pero en ese momento el maestro doctor Natalio Fejerman, Consultor Honorario del establecimiento, me dijo que volviera el año siguiente; pero el destino quiso que una médica de Mar del Plata que tenía su puesto reservado, renunció y fue así que me tocó a mí y me llamaron y en quince días estaba como residente del lugar”, relató feliz.

 En este prestigioso y calificado centro de salud porteño estuvo aproximadamente unos cinco años; ya que pertinentemente se quedó ejerciendo la concurrencia en el servicio de neurología haciendo guardias externas como becaria, por lo que amén de aquello, al unísono realizaba guardias en pediatría.

“El Garrahan me dio todo lo que se te pueda ocurrir dentro de mi especialidad, aprendí lo que es trabajar con maestros, aprendí lo que es trabajar con palabras mayores de la medicina, interdisciplinariamente, haber compartido charlas con los que hacen trasplantes hepáticos y otros, para mi formación, no hay con que igualarlo”.

- ¿Qué decisiones tomaste en tu camino, las que mirándolas hacia atrás te das cuenta que fueron terminantes en la construcción de tu presente y futuro?

-Rechacé ofrecimientos;  por un lado me propusieron quedarme en planta permanente del Garrahan, como neuróloga del servicio; incluso también me propusieron quedarme en Barcelona, en el Hospital español San Juan de Dios; por mi gusto dentro de la neurología , en movimientos anormales, pero no me quise quedar y me vine a Paraná; donde estuve nueve años, hasta que me mudé a la ciudad de Rafaela, donde estuve otros nueve años, hasta que me radiqué hace un par de meses aquí en Victoria.

Vale destacar que en el “mientras tanto” de esta vorágine laboral, hubo ese intransferible y eterno espacio, necesario para el amor y el fruto de ese amor con Marcelo, llamado Clemente, un hermoso niño que le dio su “doctorado en mamá”.

El regreso a Victoria & su “revancha” para desmitificar un pensamiento quizás equivocado…

“Siempre he tenido con Victoria en lo laboral, un doble sentimiento. tal es así que yo siempre dije, nadie es profeta en su tierra y a veces lo creo todavía, yo creo que Victoria no valora los profesionales de su lugar, se deslumbran con los profesionales que vienen de otros lados, o los que son del pueblo pero que se han ido lejos. No sé por qué existe esa tendencia de que porque te conocen desde que sos chico o  porque vivís a la media cuadra, no tenés la misma formación que los que vienen  de afuera, cuando eso no es para nada así, siempre me costó y quise pelear contra eso; yo creo que ésta es la revancha y venceré ese prejuicio y así dejar de lado esa resistencia para los que son de su lugar”, sentenció implacable María José, evidenciando en su mirada cierto dolor, pero a la vez desafiante, esperando que esta oportunidad cambie su mirada y lectura.

- ¿En alguna oportunidad pudiste llevar a cabo un emprendimiento laboral en nuestra ciudad?

-Mi única experiencia fue con la creación de “Padres Solidarios”, que fue una iniciativa de un grupo de mamás que tenían chicos con discapacidad y que Ana Schuth se encargó de agrupar y ver como atenderlos, Ana me convocó, así empezamos a atender y hacer algo con escasísimos recursos y medios. Nos iban cambiando de lugares físicos, primero estuvimos en Congreso y Chacabuco, luego en una salita del Hospital Salaberry, luego en otra, pero fueron años, una epopeya; luego empezamos a tocar puertas, para que esos pacientes pudiesen tener medicamentos y atención, fue una hermosa experiencia.

-Tenes una profesión con patologías adversas, complicadas, donde el diálogo con los padres debe ser difícil. ¿Cómo has manejado esa cotidianeidad profesional?

-Mi especialidad es durísima, es muy difícil de afrontar en el día a día, me ha pasado cientos de veces después de un día de consultorio, llorar sin parar, mientras antes tuve que poner la cara de fuerza y alentar a padres y familia y luego pensar, ¿cómo pueden vivir con esa dificultad?, pero uno aprende a transmitir una mala noticia y sobre todo como acompañar y a tener un temperamento personal.

Para comentar a posteriori que cuando trabajaba en el Hospital Garrahan, tenían equipos de acompañamientos psicoterapéuticos, donde psicólogos sociales contenían, guiaban y ayudaban a los profesionales en el modus operandi para dar noticias poco alentadoras a nivel salud; para transformar esa carga emocional y dominarla.

“Uno va aprendiendo a tratar de encontrar estrategias para no quedarse con eso guardado, en una época tuve que tener un acompañamiento terapéutico. Si bien pasado el tiempo, uno va viendo la evolución de los pacientes y poder orientar y transmitir a los padres que, si uno hace las cosas bien, el pronóstico no es tan negativo, todo con buenos tratamientos, no es tan terrible, se puede tener una buena calidad de vida”, para sellar esta actitud expresada en palabras, “yo aprendí que todo se puede mejorar y poner la intensidad correcta en su justa medida”.

Hizo hincapié en la necesidad concientizar y derribar mitos en cuanto a patologías de su área, como la epilepsia o el autismo, tan “comunes” en nuestros días,  incluso de cura permanente,  destacó también que la divulgación de éstas es importante, para perder el miedo; además de mencionar otras enfermedades neurológicas que han cobrado cierto protagonismo en nuestra contemporaneidad, como los retrasos madurativos , trastornos en el aprendizaje,  trastornos de conducta , lenguajes, epilepsias,  tumores , enfermedades secundarias y enfermedades genéticas.

“Es enorme el espectro de la neurología, lo que sí se nota en el último tiempo, es la falla en los procesos de aprendizaje; no es que haya aumentado, sino que en la actualidad estos chicos se detectan más rápido y llegan a tiempo a la consulta”.

El capital que le dejó su paso por el Baigorria y el Garrahan
Patologías infantiles & nuestra contemporaneidad

Sobre el tratamiento de la Discapacidad

“Chico que no se rehabilita es chico que se discapacita”, acentuó, para luego recalcar que lo prioritario en esta temática, es la confección de un buen censo de dificultades, para tener un panorama de tal realidad.

“Lo que yo planteo es que trabajar en discapacidad, no es hacer certificados de discapacidad, eso es un colofón, atender discapacidad es otra cosa, es ir casa por casa y preguntar, hacer un relevamiento”, aseguró enfática.

“Con todos estos años trabajando en la neurología infantil, he empezado a comprender el trabajo y la importancia del trabajo dentro de la discapacidad y como me ha ocurrido en Paraná y Rafaela, veo que existe una gran falencia y una gran problemática respecto del abordaje de la discapacidad”.

Luego abordó la necesidad de la capacitación y especialización  para atravesar la atención a las personas con discapacidad,  “primero considero que para enfrentar las dificultades de discapacidad hay que estar formado en discapacidad, que no tiene que ver con obtener con mayor facilidad o no un certificado, que avale una patología o discapacidad en las distintas esferas, sino que hay que atender  a los pacientes que tienen dificultades en distintas áreas, para evitar que lleguen a una discapacidad más compleja y en Victoria lo noto mucho , noto que se hace muy difícil que los pacientes evaluados y diagnosticados puedan tener atenciones adecuadas y que puedan ser abordados por las distintas disciplinas; en el medio publico hay carencia de profesionales, falta gente que trabaje en la atención de estos pacientes, también creo que no se destina el tiempo adecuado”.

Destacó con énfasis que la premura del tiempo en la atención neurológica es fundamental, ya que el cerebro infantil es muy plástico y permeable, por lo que si se pierde mucho tiempo y esas funciones no se corrigen a temprana edad, las secuelas podrían ser "importantes"; por lo que recalcó que el trabajo articulado e interdisciplinario es primordial y elemental.

Al finalizar la entrevista, la neuróloga infantil María José Navoni, fue contundente en su mirada esperanzadora y a la vez desafiante, ante su presente y futuro en las siete colinas, apuesta con sus cinco sentidos a brindar toda su expertise y sapienza de la neurología infantil y así poder dar a los victorenses mucho de lo aprendido, por sí misma y de la mano de grandes maestros de la medicina, de los cuales tuvo el privilegio de aprender.

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