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Interés General / 09-10-2018

Vidas en Victoria: ¿te acordás del “puentecito” de placita Moreno? hablamos con el hijo de su creador

La foto ilustra una de las entrañables pasarelas que forman, sin lugar a dudas parte de la idiosincrasia de las siete colinas. Hilda Sosa de WWW.LT39NOTICIAS.COM.AR habló con Armando Cudini, conocido empresario agropecuario de nuestra ciudad e hijo  de su creador, Don Piruco Cudini.



“Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo”, este dicho popular tan arraigado en el común denominador de la gente, se basa en la adaptación de un relato profético de Muhammad, Mensajero del Islam, una de las religiones monoteístas del mundo; siendo éste la sustentabilidad de  nuestro relato.

Pedro José “Piruco” Cudini, nació  el 31 de enero de 1914,  desde su taller  que otrora estuviese ubicado a metros de la placita Moreno, ideó una pasarela que fue el refugio del andar de  muchas generaciones: ya que por entonces y durante muchos años las inclemencias y adversidades de las inundaciones callejeras,  bloqueaban el cotidiano andar peatonal;  hasta que el progreso y la oportunidad solucionaron la problemática urbana,  de la tan mentada “zanja de joti”.

1-Escribir un libro….. el emblemático taller de la esquina de Italia y Suipacha

Cuando el famoso dicho hace referencia a esta frase, se refiere al saber o al conocimiento que puede dejar alguna persona, siendo aquél  beneficioso y provechoso para la gente y donde claramente el taller de Piruco  ocupó  un lugar.

Piruco  Cudini nació  en el verano de  1914, un 31 de enero,  fecha ésta que a lo largo de toda su vida  fue  motivo de reunión multitudinaria  y donde no era necesario recibir invitación, sólo asistir, ya que todos sin condición alguna eran bien recibidos.

La escacéz de la década del 30 en su adolescencia fue el desafío a su capacidad y tenacidad, ya que al no haber trabajo, solía ir a  cazar liebres  para el lado del Puente Verde, para vendérselas luego a Simón  Mas y a su hermano, quienes le  compraban el cuero.

Luego sí a medida que transcurría la vida,  encontró en la metalurgia  el gran sostén de su vida y el gran pilar a su talento.

Sus primeros  años  de matrimonio con Margarita Trucco discurrieron en la casa ubicada en calle Mitre a metros de Florencio Varela;  para luego en 1946 mudarse  definitivamente  a la esquina de Suipacha e Italia.

Cuando arribaron a la esquina de la placita Moreno  vivenciaban ante cada lluvia, esas marcadas “inundaciones” de las calles, donde alcanzaban casi medio metro.

“Un día cualquiera de lluvias intensas,  papá  dijo basta, a ésto voy a solucionarlo, siendo ése el origen de las dos pasarelas.  Ubicó una en Congreso  y  Rawson  y  otra  en Italia y Suipacha.”, relató su único hijo varón, Armando Cudini.

-¿Cuánto tiempo tardó en hacerlas?

-Muy pocos días, en menos de una semana las tuvo listas y las colocó.

-¿En qué año las construyó y hasta  cuándo estuvieron ancladas en placita Moreno?

-Las construyó en 1958 y estuvieron apróximadamente hasta fines de la década del 80.

Las pasarelas corrieron  una suerte dispar,  entre vaivenes y demás hoy una de ellas estaría en proceso de restauración, de manos de un  grupo denominado “Hombres de la calle” y que recientemente le hicieran un homenaje a su creador.

Claro está que el talento se pule en la facultad,  pero se sostiene en  la esencia misma de quien lo porta y es esa misma persona quien lo talla y enaltece…¿ porqué aludimos  ésto?, porque  Piruco   hizo hasta cuarto grado y llegó a hacer una lancha de 12,80 metros,  un auto en el año 1955, tres barcazas para transportar cosas a la isla, dos de arrastre y  una autopropulsada con una rueda  con paleta a cada lado.

También despuntó el vicio en la construcción y colocación de molinos, “todos los domingos íbamos a distintos campos y los colocábamos y hasta que no sacaba agua el molino, pasaban entre 4 y 5 horas,   no comíamos”, recordó  Armando.

Bien vale destacar también su costado emprendedurista, a saber:

a-Oportunamente se asoció con Hilandería San Francisco de Córdoba y formaron Linera Textil Victoria, en el quinto cuartel.

b-En sociedad con Miguel Botteri formaron CUBO SRL,  llamaron así a la Fábrica de Cal.

c-Junto a Oscar Balbi fundó “La Tarquina”, empresa dedicada a la agricultura.

2-Plantar un árbol…la infalibilidad de su corazón
La persona que planta un árbol o pone la semilla del mismo para que crezca, será recompensada, cada vez que una persona coma el fruto del árbol, repose bajo su sombra o pueda beneficiarse de cualquier forma. Así lo sentencia  el mito.

Intrafamiliarmente hay una anécdota que “pinta” de cuerpo entero la persona que fue Don Piruco  y que reza lo siguiente:

“Una vez su hijo Armando  con dos vaqueanos se fueron a pescar,  lograron sacar entre 4000-5000 kilos de sábalos, dorados y surubíes;  estuvieron  dos días río adentro para cumplir sus cometidos;  al llegar,  Armando se cruzó a Prefectura para avisar que habían llegado y preguntó si le podrían enviar un camión, ya que era una cantidad considerable lo pescado.  Paso siguiente,  acondicionaron  todo pertinentemente y lo enviaron al taller de su padre, Don Piruco, para ir luego él.

La sorpresa fue cuando iba llegando al taller,  ya que había casi dos cuadras de cola de gente,  lo cual lo mantuvo en ascuas por unos minutos e intrigado;  pero al ingresar encontró a Don Piruco cortando  muy prolijamente trozos de pescado y regalando a muchos vecinos que habían sido avisados por él mismo.

“Se terminó todo el pescado, avisé a todos los vecinos de la zanja de Joti y de calle Italia al fondo para que vengan a buscar”,  expresó sin miramientos Don Piruco, dejando a las claras que su gran corazón y empatía hacia los demás, primaba por sobre sí mismo”.

Por el taller metalúrgico de Piruco pasaron muchos empleados y varios de ellos iban a aprender el oficio,  “mi viejo les enseñaba a todos, tenía un corazón gigante,  les enseñaba como predicando;  todos volvían y le agradecían lo que les había enseñado” contó Armando.

Muchos de ellos regresaban después de décadas, ya radicados la mayoría en provincia de Buenos Aires para agradecer lo aprendido, puesto que el oficio recibido y aplicado en las grandes urbes les redituó apreciablemente.

3-Tener un hijo… Gladys, Armando y Marilú

Cuando envejecemos, nuestros hijos van a cuidar de nosotros y cuando morimos ellos van a ser nuestro legado, nuestra descendencia.

Pedro  José “Piiruco” Cudini se casó con Margarita Trucco y tuvieron tres hijos, Gladys, alias Curuca, luego llegó Armando y por último Marilú, tres hijos que a su manera cada uno,  no sólo continuaron su legado, sino que conformaron una frondosa descendencia generacional.

En el verano de 1980 Piruco, su hijo Armando y un grupo de amigos, decidieron viajar a Porto Alegre, Brasil; al regreso los pulmones de Piruco comenzaron a resentirse, ya que hacía tiempo que la soldadura los había afectado,  ese fue el preludio que luego provocó su rápida partida el 14 de marzo de 1980, a un mes de su regreso por tierras brasileras, una jugada del destino, como si la vida le hubiese regalado un pasaje para recorrer senderos humanos, antes de llegar a la dimensión eterna.

Para cerrar esta nota,   nada mejor que la manera que tenía de referirse a nuestro  protagonista  su vecino de toda la vida, Hernán Macazzaga,  recordado por sus sombreros emplumados  y reverencial oratoria, cuando  alzando su mano le decía “adiós manitas de oro”.

 


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