"La visibilidad del caso ayudó...hay un mensaje hacia la política de una sociedad que no se deja atropellar" Juan Diego Etchevehere a LT39 NOTICIAS

Después de una jornada intensa, donde la policía de Entre Ríos ingresó al establecimiento rural Casa Nueva, desalojando a quienes allí se encontraban; desde LT39 NOTICIAS, dialogamos con Juan Diego Etchevehere, Director de Las Margaritas S.A..Un caso del que se apropió la opinión pública.

Una situación que tuvo como punta de lanza el día jueves 15 de octubre, enmarcado transversalmente con mensajes cruzados en la red social Twitter y un video de ocho minutos de duración, donde Dolores Etchevehere, hija de Don Luis Félix Etchevehere y la letrada Leonor Barbero, hiciera un descargo intenso sobre su familia de sangre, amén de anunciar una donación de tierras, para un proyecto agroecológico, con tintes de reminiscencias históricas, embanderando la figura de un caudillo latinoamericano.

El mencionado día, la fémina de los Etchevehere, ingresó a Casa Nueva, establecimiento agropecuario, perteneciente a Las Margaritas S.A., junto a integrantes de la agrupación que lidera Juan Grabois, referente de MTE, Movimiento de Trabajadores Excluídos; a partir de allí y por varios días, el "escenario", mantuvo en vilo a la opinión pública nacional; hasta la jornada de ayer, jueves 29 de octubre, sellada a través de la orden inminente de desalojo, dispuesta por la jueza María Carolina Castagno.

Un caso por cierto que volvió a entrelazarse con la grieta que atraviesa a la República Argentina; pero a la vez exponiendo con su visibilización los deseos de reglas claras de la sociedad en general.

Desde LT39 NOTICIAS, dialogamos con Juan Diego Etchevehere, Director de Las Margaritas S.A. y administrador de Casa Nueva; quien fue implacable en sus palabras, respecto del rol del gobierno tanto provincial, como nacional, en este caso; donde expresó que expusieron un relato, con una postura enfática contra ellos, "hubo un mensaje fuerte hacia la política, hay una sociedad que no se deja atropellar...que las autoridades estén a la altura de las circunstancias".

Etchevehere comentó a nuestro medio, la mezcla encontrada de desazón y algarabía que les cupo ayer, al ingreso al predio rural, luego de la salida de las personas que allí se encontraban.

Sobre todo, al ver sus objetos y espacio familiar, de sentido valor afectivo, en malas condiciones; de hecho indicó que aquel panorama les provocó una gran impotencia e impunidad; "nosotros somos respetuosos de la tradición familiar, mi mamá cuando vio la casa, quedó muy afectada y se fue a Paraná a dormir, con mi hermano Sebastián; Luis Miguel y yo nos quedamos", relató.

De lo vivido en estos días, Juan Diego expresó que lo que más lo impactó fue el llamado que otrora recibiese de parte del personal de Casa Nueva, informándoles de las personas que habían ingresado allí.

Fue implacable en sus palabras hacia el gobierno provincial..."las palabras se deben refrendar con hechos concretos", respecto de la defensa a la propiedad privada que el primer mandatario provincial hizo mención, al referirse a este caso, en nuestra ciudad; de quien no obtuvieron ayuda, por el contrario, se sintieron amedrentados.

Amén de hacer hincapié, en la presencia de funcionarios dentro del casco de la estancia, como el Director de la Casa de la Cultura, Sebastián Bergaglio y Gabriela Carpineti, Directora Nacional de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia.

Pero por otro lado, manifestó su absoluta gratitud hacia los productores y población en general, que los acompañó el día domingo 25 de octubre. (audio).

Luego hizo un paneo de la situación intrafamiliar, que es raigambre de un presente adverso; no haciendo mella, al momento de nuestra pregunta, sobre la carta que oportunamente, en el año 2018, su madre Leonor Barbero, escribiese en el medio gráfico capitalino La Nación. (texto al pie).

"A partir de septiembre del 2009, fecha del fallecimiento de mi padre; mi hermana comienza a desprenderse de su participación societaria, hasta que finalmente en octubre del 2018, vende sus acciones de las Margaritas S.A.", especificó, para luego destacar que les llamó la atención la utilización que hicieron de su hermana.

Párrafo aparte dedicó a la jueza Carolina Castagno, de quien dijo pertenece al ala proba de la justicia provincial, ajustada a derecho, cuyo veredicto fue solvente y de un alto contenido jurídico. (audio).

Mas adelante, sin ser terminante y con buen tino, dio lugar a la posibilidad de un reencuentro del seno familiar, pero recalcando a priori, que para ello se necesita voluntad y predisposición de las partes.

Al finalizar, dijo que al contrario de preocuparle la dimensión mediática que tomó el caso, que los tiene como protagonistas, considera que ayudó, con su masiva visibilización al fuerte mensaje que la sociedad le quiere dar a nuestros gobernantes. (audio)

Texto completo carta publicada por el Diario La Nación en el año 2018, escrita por Leonor Barbero Marcial de Etchevehere (extraída del portal de TN NOTICIAS)

Suena duro. Pero fueron cincuenta años escribiendo, participando, opinando. Siempre en defensa de los principios que invariablemente hemos sostenido en la Asociación de Diarios Entrerrianos (ADDE), luego en la Asociación de Empresas Periodísticas Argentinas (ADEPA) y en el presente en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Junto a Luis Félix Etchevehere, mi esposo, transité una historia de creaciones, pasión y trabajo. Diarios y campos. La fuerza de la palabra y la apuesta por la tierra, donde se aprende a sembrar esperanzas mirando al cielo.

En el largo camino fundamos nuevas sociedades familiares y continuamos otras por las que habían luchado ancestros durante cinco generaciones. La muerte intempestiva y siempre injusta y dolorosa se llevó a mi esposo el 6 de septiembre de 2009. Mis hijos y yo decidimos entonces asumir tres compromisos: no olvidar, no separarnos, no romper la unidad familiar. De las empresas que controlábamos, asumí la presidencia. De las que participábamos minoritariamente, integré directorios. Mis hijos respetaron obras materiales que entre mi esposo y yo creamos, pero forjaron también sus propios sueños, marcados de igual modo por el olor a tinta y a la tierra.

Luego la disidencia, seguramente fundada en errores de los que todos participamos. Cosas de familia. Un dolor que tenemos derecho a preservar en la intimidad de nuestros corazones. Un deseo profundo por resolver diferencias. Pero lo que debía analizarse, descubrirse, mediarse en el grupo familiar, fue malamente mediatizado: ha opinado gente sin rostro y desconocida para nosotros. Se ha pretendido manosear nombres y usar otros; se ha mentido y bajado al nivel de quienes zaherían y zahieren sin que nadie los hubiera llamado a una situación de familia. Ni los llamamos ni nos llamaron. A mí nadie me preguntó por la verdad de nuestra historia, sobre la cual podría haber contestado o no amparada por el derecho constitucional a defender la intimidad de mi familia.

Se nos imputaron hechos y responsabilidades que ni sucedieron ni tenemos por qué asumir. Nos han pegado sin escuchar y sin saber. Como si de la agresión se pudieran forjar seres mejores. A veces molesta la unidad y también la buena sobrevivencia de una familia antigua en este herido país. Y molesta también la voluntad firme con la que persevero por custodiar como madre y abuela a mi familia y a una muy larga historia de trabajo y realizaciones, con las que me siento comprometida y orgullosa.

No somos parte de una epopeya ni emulamos santos ni justificamos errores. Somos una familia mayoritariamente muy unida: Luis Miguel, Sebastián, Juan Diego y yo, con una maravillosa continuidad en los nietos (mis grandes amores), de quienes espero con ilusión respeto por el pasado familiar y vocación de continuar unidos hacia el futuro. Hay una Justicia que sabrá dilucidar razones y sinrazones, y si bien lo opinable es de libre expresión, estoy segura por igual de que sus límites deben estar configurados por la sacralización de la verdad, de la que no podemos evadirnos. Como decía Zahorí, mi tan recordado esposo: "Segundos, afuera".