LT39 NOTICIAS y el 2017 con las mujeres que pasaron por aquí

Fueron muchas las mujeres victorienses que nos acompañaron en esta sección a lo largo de este año, cada una desde su rubro dándonos su perspectiva  femenina  de hechos, situaciones y demás bemoles que hacen al cotidiano vivir.

Desde este semanario quisimos recordar a ocho destacables que con sus historias de vida protagonizaron semana a semana este espacio femenino.

PRIMER SEMESTRE:: Maricel, Laura y Negra

Maricel

En el primer mes del año  la Licenciada en Psicología Maricel Ruaro desde su lugar de terapeuta familiar explicó la conveniencia o no de realizar un balance de lo realizado en el año que hacía apenas unas horas nos había dejado.

“Es muy común realizar un balance de nuestro año,  si logramos lo que nos propusimos a comienzos del mismo, qué hicimos con lo que nos sucedió, que estaba fuera de nuestra voluntad y demás situaciones imprevistas o no,  que transcurren en nuestras vidas”.

Destacaba  en su relato  la  relación entre el ser humano y su circunstancia,  “el tema  del calendario fue algo impuesto por el hombre,  lo que pasa es que como los seres humanos somos seres culturales,  en la mayor proporción es como que está instalado esto de hacer un balance,  es algo inconsciente,  involuntario,  pero  creo que todos de alguna manera lo terminamos haciendo”.

“Al momento de hacer un paneo de nuestro año,  hay que dibujar el mismo desde un costado conciliador, que nazca de nuestra voluntad  y no como una obligación”, decía entonces, agregando “siempre es conveniente hacer un balance pero no como una obligación , el tema de proponerme proyectos tiene que ver con mi crecimiento como persona, con superación,  desarrollo  y  demás,  entonces hacer como un balance,  ya que juntar todo en una fecha determinada nos va a llevar a frustarnos  demasiado, entonces eso no nos permite trabajar lo que sí  hemos logrado”,

Lo interno y lo externo

“ De lo que me propongo hay cosas que dependen de mí, pero hay otras tantas que están fuera de mi voluntad  y que influirán en el resultado final,  por lo que tengo que aprender a separar lo que depende de mí  y  lo que no,  para poder valorar y no sentir esa sensación de frustración y de impotencia”

Aprendiendo a aceptarse en su propia experiencia

– ¿Qué es lo que depende de uno mismo?

– El compromiso, el esfuerzo, la decisión, todo proyecto parte de la decisión yo tengo que plantearme siempre el PARA QUE  y  nunca el porqué,  eso te lleva para adelante para un pensamiento positivo,  te destraba de lo que no se puede lograr,  el  porqué te planta en las causas y  acá  se trata de ver el objetivo,  mirar para adelante,  decidir  para qué quiero hacer esto  y  a partir de ahí esforzarme, teniendo  siempre presente mis fortalezas y potencialidades,  eso es lo que depende de mi.

-¿ Cómo descubre uno sus fortalezas y debilidades?

– Tienen que ver con el poder tener un pensamiento para adentro, poder auto observarme,  el pasado nos sirve para aprender  de la experiencia,  analizando las cosas en las que fui asertivo,  las que hice bien  y  analizar  en las que me fue mal.  Por ejemplo un científico hace  varios experimentos previos,  en los que usa mucho información para encontrar la fórmula adecuada. Cada situación es una oportunidad de aprendizaje.

Los ámbitos más importantes

Según la profesional una persona debe mirar su balance en dos pilares, la familia y el trabajo.

“Básicamente la familia, la cual abarca muchas cosas hoy día,  ya qye  hay muchos tipos de familia, entonces  sería el entorno más cercano de esa persona,  ya sean amigos muy  íntimos que son la red sostén de esa persona,  es decir su  contexto afectivo”.

“En lo laboral es donde yo puedo expresar mi creatividad, mi capacidad lo que yo aporto,  mis recursos de afrontamiento,  todo lo que yo pongo para ejercer esa función”.

Profesión versus hobby, una manera de sanar

Al respecto recalcó que hay que tener en cuenta que no todos los seres humanos tienen la bendición de vivir de lo que les gusta, por lo cual hay que canalizar la vocación en un hobby,  en una actividad que sea placentera.

Laura

Otra mujer que ocupó nuestras páginas fue Laura Mittelman,  titular de la centenaria y tradicional  Tienda Plaza Moreno, quien arribó a radicarse a las siete colinas después de décadas viviendo en Buenos Aires,  luego de la partida de su hermano Diego.

Laura contaba parte de su historia a LA SEMANA ,  donde en estos últimos treinta y cuatro años su vida transcurrió sobre un avión, viajó, conoció lugares, muchos por placer y otros por responsabilidad, ya que su vida laboral estaba asentada en la gerencia de una Agencia de Turismo en la provincia de Buenos Aires;  por lo que sus visitas a Victoria se circunscribían exclusivamente a ver a su familia,  pero el intempestivo deceso de quien fuera su único hermano, hizo virar su vida hacia el lugar del que se fue, para continuar el linaje que la vio nacer en el seno de una empresa familiar,  que ya forma parte del “patrimonio” histórico de las siete colinas.

De este emblemático comercio local nos decía con total vehemencia,  “éste es  uno de los negocios que más ha perdurado en el tiempo, en la ciudad y después de haber pasado lo que pasó,  yo no dudé un instante en volver  porque tiene una historia,  una tradición  y yo quiero que la tienda siga”.

Tienda Plaza Moreno, un sentimiento victoriense

La tienda abrió sus puertas un 7 de febrero de 1925, de la mano de Moisés Mittelman, por lo que en unos días más cumplirá 92 años de vida en el mercado mercantil victoriense, toda una trayectoria.

“La empezó mi abuelo paterno Moisés, siguieron papá y Coco, después papá falleció en diciembre de 2003,  hace ya trece años, por lo que mi hermano Diego y Coco la siguieron manejando, continuando luego Diego sólo  y  ahora yo;  en sus comienzos el local estuvo enfrente a la placita Moreno,  hasta que se mudaron a España y Piaggio, para luego mudarse a este local de Italia y España”.

Su infancia transcurrió a través de una “cómplice” puerta, que hacía las veces de pasadizo secreto que la transportaba a la tienda cuando estaba cerrada, ya que en su casa por aquel entonces, había una puerta interna que la comunicaba al local, permitiéndole a ella dar rienda suelta a sus fantasías infantiles, miraba y jugaba a ser vendedora,  relataba entusiasta.

Ya finalizado el secundario estudió Turismo en Buenos Aires, lugar donde se quedó por más de tres décadas,  su desarrollo profesional alcanzó la gerencia de una Agencia de Turismo, actividad además que le permitió recorrer el mundo entero…..fascinante experiencia de vida, si las hay.

Cuando “sucedió” la partida de su hermano Diego en Diciembre del 2016, Laura sin el más mínimo titubeo, supo desde su corazón que su retorno a Victoria era inminente, “no dudé, a partir de ese día decidí regresar , yo quiero que la tienda siga, éramos dos hermanos y  no había alternativa,  no lo dudé ni un segundo repito”, a lo que agregó  “yo tenía pensado quedarme unos años más en Buenos Aires y en algún momento volver a Victoria,  pero la vida decidió que fuese ahora”.

Laura entonces en aquella nota, dejaba un mensaje para la ciudad que la vio nacer, irse y ahora retornar, “a la gente de Victoria quiero agradecer el apoyo que le dio toda la vida a la tienda y decirles que nosotros seguimos acá y los esperamos como siempre”.

Cuando nos acercábamos al final del semestre desde la esquina de calle Italia y 9 de Julio, la Unión Cívica Radical festejaba oficialmente y conmemoraba cuando en junio de 1891 los seguidores de Leandro N. Alem constituyeron formalmente la Unión Cívica Radical, proceso que se había iniciado más de un año antes, por lo que este 2017 se conmemoró su 126 aniversario.

Negra

En el mes de junio este semanario se acercaba hasta el domicilio de quien fuera el primer Intendente después de la vuelta de la democracia y hablábamos con su viuda,  Blanca  Muzzachiodi, alias Negra.

En la semana en que los radicales festejaban sus 126 años con celebraciones varias,  se cumplían al unísono 10 años del fallecimiento de quien fuera el primer intendente de la ciudad, luego del advenimiento de la democracia en 1983, Luis Angel Brassesco, popularmente conocido como “Bicho”, esposo de nuestra entonces entrevistada.

Negra, su esposa y madre de sus cuatro hijos Luis Francisco, Sergio, Alejandro y Fabián,  relató oportunamente a este medio cuando  Bicho un día llegó a su casa y le comentó que en el comité le habían ofrecido ser candidato a Intendente,  ante lo que ella sin titubeos lo apoyó inmediatamente.

“Antes de ganar se afilió mucha gente,  recorríamos las calles, repartíamos votos, hacíamos reuniones ,  fue una campaña con mucha alegría  y el día de la interna le ganó a Felipe Rees,  Bicho era Renovación y Cambio”.

Después sí llegó aquel 30 de octubre de 1983, día en que los argentinos volvimos a las urnas y el comité de calle 9 de Julio e Italia estalló de alegría,  ante un irrefutable triunfo.

“El día que él asumió como Intendente nos fuimos caminando desde el comité hasta  la municipalidad, todas esas fotos con una cantidad impresionante de gente en la plaza San Martín están por estos días en el Comité,  ya que las presté para los festejos”.

La ex Primera Dama de Victoria  destacó  que si bien durante el mandato de su marido padecieron adversidades,   como cualquier persona que asume un  cargo de tamaña responsabilidad, tiene buenos recuerdos de sus caminatas por barrios como el Quinto Cuartel, El Arenal y otros,  con la entonces Secretaria de Acción Social.

“Pasamos una linda época, a Bicho le hicieron muchos homenajes,  era muy querido en el barrio, en los clubes, en todos lados y eso hace que su figura esté en la memoria de muchos”, finalizó.

 

SEGUNDO SEMESTRE:   Rosa, Selva, Alicia, Sol y madre e hija compañeras de curso

Rosa

El segundo semestre comenzó  con el protagonismo de la  tercera edad, por lo que desde este medio nos acercábamos hasta el geriátrico Edad de Plata, donde fuimos atendidos por su Tesorera y Encargada Rosa María La Barba, quien relató los vaivenes del cotidiano de la tercera edad en una institución.

“Yo estoy aquí hace ya diez años, ingresé cuando se estaba por rematar y la salvamos, había por entonces una deuda  con Afip  y Ospedyc,  tenía que pagar una persona así que lo hice y hoy por hoy vamos llevando todo adelante”.

Rosa María La Barba es la cara visible de esta institución geriátrica, acompañada desde la presidencia por Oscar Juárez,  quien si bien reside en la capital provincial, visita semanalemente la ciudad de Victoria.

En este momento cuentan con 37 residentes mayores y lo dispuesto para el monto mensual de lo que deben pagar, está basado en la mínima jubilatoria.  Cuentan además con gente discapacitada, ya que el estatuto institucional así lo reglamenta.

“Con lo que pagan los abuelos,  más la cuota societaria, solventamos todos  los gastos de pintura y demás cosas básicas para los abuelos y hay otros que utilizan nuestras instalaciones como Hospital de Día. Continuamente se desocupa una cama y se ocupa otra”.

-¿Qué es lo que usted considera destacable considerar en lo que respecta a su experiencia,  al frente de esta institución para la tercera edad?

– Lo familiar y lo económico. Cuando te digo la familia significa que  hay algunas que están presentes, pero son  contadas con  los dedos de la mano  y luego está  la gran mayoría donde no   los  vienen  a ver y hay un verdadero abandono de persona.  Otro tema es el atraso  en el pago.

La Barba oportunamente puso énfasis en la concientización al trato hacia el abuelo, no sólo de la sociedad en general, sino de la responsabilidad que deben tener  los familiares para con sus mayores.

“El anciano no le importa a nadie, yo digo que a los niños se los acompaña de todos lados, pero no a los abuelos, todo es un gran verso, pero el cambio debe comenzar desde arriba donde se debe pagar dignamente a los abuelos,  ya que hoy no les alcanza para pagar a un cuidador domiciliario,  luego la  provincia  si bien hoy está el  “Congreso Entre Ríos responsable” en el Salón del Consejo General de Educación, dirigido a instituciones, organismos, empresas y actores de la sociedad civil de la provincia y en el que está participando nuestro presidente.

“Hoy en día hay mucho verso reitero, yo me pregunto donde están los derechos,  los abuelos tienen derechos y hay que hacérselos respetar,  que se los cuide y que no  le saquen  todo”, sentenciaba desde su oficina en el mes de agosto.

Al finalizar recalcò dos pilares importantes en el presente de la gente de la tercera edad, por un lado el sostén familiar y la importancia que radica en el amor que reciban de su entorno familiar y por el otro, si bien se concatena con lo anterior, es la necesidad de concientización en el acompañamiento  responsable a las personas mayores,  por parte de su familia.

Selva

Otra mujer que visitó las páginas de LA SEMANA fue la victoriense Selva Rossi, reconocida vecina de nuestra ciudad, cuya vida se ha caracterizado por su fuerte presencia en los estamentos eclesiásticos, ocupando actualmente la Coordinación Departamental de la Renovación Carismática Católica.

  • ¿Dónde naciste?
  • Nací en Victoria, pero vivíamos en la selva, en Yapeyú provincia de Corrientes porque mi padre era el Jefe de Prefectura; pero mamá vino a Victoria a tenerme porque allá no había atención en salud, lo mismo hicieron con mi hermana Graciela y mi hermano Edgardo.
  • ¿Porqué ese nombre Selva?, tan peculiar.
  • Mamá trajo los nombres de Yapeyú donde vivíamos, ella quería ponerme Selva Argentina pero como no se lo permitieron me puso Celeste Argentina, pero siempre me llamaron por Selva.

Su adolescencia marcó la instalación definitiva en las siete colinas, en cuerpo y alma bien se podría decir, ya que a partir de ahí nunca más quiso alejarse de la ciudad de las rejas.

Con 14 años de edad y recién llegada a la ciudad ingresó a la Escuela Normal, si bien destacó que todos los veranos de su infancia siempre transcurrieron en la emblemática costanera,  costeada por el riacho Victoria.

“Nos reuníamos en la casa de Ana Maria Regner con el Padre Reynaldo que nos enseñaba a leer el Nuevo Testamento, él nos introdujo en la enseñanza de la catequesis”, enfatizó.

“Fueron inolvidables tardes de adolescencia donde tomábamos café y leíamos la Biblia, con el tiempo comencé a hacer retiros en la Abadia, siempre estuve cerca de la iglesia”.

Luego llegó el matrimonio, de la mano de Juan Carlos Rossi, quien supo tener un concurrido lavadero en cercanías al Parque Merceditas, si bien la vida de “su caballero” estuvo sellada por prestigiosa concesionaria de autos de raigambre familiar  y es  con él, con quien transitan juntos la vida,  hace ya más de cuatro décadas.

“Antes de casarme dí catequesis en Capilla San José y en Perpétuo Socorro, pero luego dejé de dar, ya que entre los 21 y 28 años tuve a mis cuatro hijos, Natalia, Juan Ignacio, Soledad y Julieta;  para retomar después a través de la invitación de una amiga, Lili Chiara y comencé nuevamente a dar, pero esta vez en Parroquia”.

Luego vinieron sus pasos en la docencia, donde  también encontró gratificaciones, ya que comenzó en actividad áulica, para finalizarla con un cargo desde la Dirección Departamental de Escuelas.

“Fui Supervisora de Nivel Inicial en DDE, previamente estuve años como Titular de Directoras e  hice una buena carrera,  porque empecé en la sala y terminé como Supervisora de Nivel Inicial y como Directora de Nivel Inicial unos 10 años en departamental recorriendo escuelas, teniendo como sede la  Brown”.

Pasado en tiempo un día le llegó una invitación a un Seminario de Vida, al cual asistió y si bien a partir de ahí sus cinco sentidos se conjugaron con lo divino; fue en un posterior Seminario de Crecimiento donde verdaderamente sintió ferviertemente “un llamado” a aceptar los designios de Dios en su cotidiano vivir.

Hoy ya pasado el tiempo y contando en su corazón con innumerables vivencias caristmáticas, ocupa la Coordinación Departamental de la RCC, la cual está bendecida por dos importantes presencias a nivel local que la acompañan y sostienen, el Párroco Padre Héctor Trachitte , Asesor Diocesano y el Coordinador Diocesano CPN Juan Jorge Sobrero.

 

 

Alicia

 

Promediando el segundo semestre entrevistamos a Alicia Atencio de Reggiardo, ciudadana victoriense cuya educación y elegancia son conocidas en el inconsciente colectivo de las siete colinas.

Integrante de un matrimonio ejemplar junto al recordado Ruben Reggiardo,  su gran compañero de vida que   partiera  hace poco más de tres años,  ese mismo año en el que iban a cumplir sus Bodas de Oro; pero fundamentalmente  madre de Beltrán y de Carola, quien le ha dado una bella nieta de nombre Milagros.

Dueña y señora  del Complejo Rural El Cerrito, lugar que  alberga su vida  desde siempre y  la ha sostenido en las distintas metamorfosis vividas a través del tiempo; Alicia lleva ya casi tres décadas dedicadas al turismo rural. Si bien los comienzos no fueron fáciles, el mismo destino la ayudó a elaborar su presente empresarial  en el rubro.

“ Te diría que todo empezó  cuando mis hijos eran adolescentes  y  Beltrán  no quería ir al campo,  así que pasábamos las vacaciones y algún fin de semana , pero a la vez yo pensaba  que podía hacer con esa casa grande y linda y que lamentablemente no era utilizada, así fue que pensé una alternativa, por lo que me conecté con María Elena Sobrero (victoriense radicada en la capital provincial), que en aquel entonces se dedicaba al turismo de caza con extranjeros”.

Si bien los albores de la actividad no fueron fáciles, ya que el camino marketinero no estaba llano, era por entonces una Victoria sin viaducto; igualmente supo abrirse camino con  paciencia y tesón.

“Comencé a apuntar al turismo nacional con el tiempo, antes del puente era difícil la difusión, durante mucho tiempo recorri agencias de turismo,  hice carpetas, pero en verdad no se interesaban”, comentó.

Hay que destacar que los pioneros en el turismo  rural fueron los porteños, ya que esas estancias de ensueño que se encuentran en la provincia de Buenos Aires, con el correr de los años las nuevas generaciones tuvieron que evaluar alternativas  para sostener esos cascos, por lo que se fue imponiendo el turismo rural; pero la llegada del Puente Victoria Rosario hizo que esa idea se trasladara a la región.

“Mis primeros huéspedes fueron los integrantes de  una familia porteña y yo estaba fascinada, hice oportunamente la reserva por teléfono, ya que no se usaban  por entonces las redes y así comencé con el turismo nacional”.

  • ¿Cómo fuiste aggiornandote  en el tiempo para trabajar calificadamente en el rubro turístico rural?
  • Los comienzos no fueron fáciles, pero luego empezaron algunas exposiciones y la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires  comenzó a hacer algunos encuentros y asi poco a poco fue llegando gente.
  • ¿Cómo fue el paso en tu caso del turismo de caza al rural?
  • Los extranjeros venían en invierno, a ellos sólo había que hacerles una buena comida, ya que después estaban todo el día fuera del complejo y después en el verano prácticamente no venían y en el caso del  turismo nacional,  es otra cosa  porque hay que buscarles entreteniemientos y el boom fue cuando se abrió el puente, necesité otra casa de huéspedes porque me quedé corta.

Y como en la vida hay mucho de causalidad…corría el mes de noviembre de 1995 y Alicia junto a su compañero de vida Rubén se encontraban mudando  sus vidas al Cerrito, cuando irrumpió  el llamado de Rafael, ese señor con nombre de arcángel, que  “casualmente” significa Medicina de Dios, quien  le dijo contundente del otro lado de la línea y sin mediar posibilidad a una negativa  que el 4 de junio de 1996 llegarian huéspedes extranjeros , tres matrimonios que venían a cazar patos y palomas.

Si bien en un primer momento provocó cierto desconcierto en Alicia,  ya que el ajetreado presente no le permitía avisorar el abanico que se abría,  pasado el tiempo se dio cuenta que  la llegada de esos huéspedes norteamericanos ayudó a la creación de la actual  “casita de las flores”,  hoy ya instalada en el complejo.

Así lo relató Alicia en primera persona,  “en 1995 nos fuimos a vivir al campo  Rubén y yo, para ese entonces yo ya trabajaba bastante con extranjeros, un día  de noviembre de ese año me llamó quien se encargaba de traerlos,  para decirme que el 4 de junio del año siguiente  había cerrado con un grupo de seis  extranjeros, yo le dije  en un primer momento que no porque  me estaba mudando, pero él me dijo que ya estaba todo cerrado, finalmente accedí y  en verdad  ni él sabe el como me ayudó,  empecé a ver como hacer, así pensé en la que era la casa del encargado y así fue que en esa semana nos  trasladamos  a esa casa y nos gustó tanto que la refaccionamos y hoy es la Casita de las Flores; pero fundamentalmente  eso me abrió los ojos que se podía hacer algo más”

Completa el complejo rural otra casa “El rancho”, la cual es muy requerida por su bondadosa vista a la amplitud del campo.

“Yo me fui abriendo camino sola, luego sí el  turismo en Entre Ríos comenzó a explotarse, en una época se le daba mucha importancia,  desde la provincia teníamos reuniones capacitaciones,  incluso se hizo un relevamiento oportunamente,  se visitaban las estancias para ver y hacer una especie de control; me capacité leyendo y con mucha práctica”

Para finalizar Alicia hizo su petit homenaje a esta ciudad de la que nunca se fue y en la que discurrió su infancia, adolescencia,  juventud y  actuales años de vida …vasta autoridad para decir  “Victoria es como mi casa, me siento contenida, es como estar -rodeada de Victoria-“.

Sol

Arribando al mes de noviembre nos acercamos hasta la Sociedad Italiana  para hablar con Sol Olarte una talense de familia con raigambre victoriense .

Su talento se define  en  el arte escénico,  el que  despliega en la  Sociedad Italiana donde tiene un taller de arte,  amén de hacer docencia  en dos establecimientos educativos. Este fin de semana  representará una obra de teatro en dueto con su par rosarino Gustavo Di Pinto,  la que lleva ya dos años de ensayo,  pero que este sábado tendrá finalmente su puesta en escena.

Por esos días representó una obra “Vittorino Pacheco” del género del absurdo,  el cual se caracteriza por tener fuertes rasgos existencialistas y el cuestionamiento a la sociedad y al hombre. Sol alguien más que eligió las siete colinas para discurrir su vida.

Madre e hija

Pero sin lugar a dudas quienes se llevan la corona del año son dos mujeres, madre e hija ellas, quienes juntas caminaron no sólo desde vínculo eterno, sino desde la educación.

Garantizar el derecho a la educación de todos los niños y jóvenes es un principio básico. Pese a ello, en contextos adversos como en las zonas de las islas de Victoria eso no era posible hasta hace unos pocos años atrás, cuando a partir de 2011 se inició un proyecto académico destinado a permitir que decenas de niños y jóvenes puedan concluir los estudios secundarios, establecidos como obligatorios desde el año 2006. En ese marco, a partir de 2015 se habilitó el cursado del ciclo Orientado en las escuelas N° 45 Martín J. Thompson en isla La Invernada, y N° 26 Leandro N. Alem del Paraje Charigüé.

Al finalizar el año se concretaba un hecho destacable, donde dos mujeres se convirtieron en las primeras egresadas de nivel secundario en las islas de Victoria, vasta área geográfica donde las distancias entre escuelas y casas se miden en kilómetros y horas de recorridos en lanchas o canoas. La particularidad es que las dos flamantes graduadas son madre e hija.

Paola, de 39 años, había cumplimentado sus estudios primarios en Islas, y ya siendo joven debió cruzar a Rosario para cursar parte del nivel Secundario, ante la falta de oferta educativa en la zona. “Hice hasta 4° Año, luego estaba de novio con un chico de las islas y quedé embarazada y no quise seguir el 5° Año”, contó. Muchos años después, el destino quiso que finalizara los estudios con su hija Evelyn.
“Además de graduarme con mi mamá, ella fue mi única compañera de grado en toda mi trayectoria. Desde 1° grado siempre fui sola, más allá de tener compañeros de otros grados. Recién en el último año tuve a alguien”, narró a Uno Evelyn Simó.

Ante la falta de oferta educativa secundaria, debió rendir libre un año en la Escuela Normal Superior Osvaldo Magnasco de Victoria. Decenas de historias y aspiraciones personales se truncan, o truncaban cada año, al no haber posibilidad de cursar estudios en la zona. Así, muchos chicos de esa zona de islas quedaban expuestos a serias dificultades para poder continuar con los estudios; el Estado allí, en esa zona tan particular como identificadora y simbólica de la geografía entrerriana, no garantizaba la educación a esos entrerrianos. “Algunos iban a Rosario ?la distancia desde las islas es significativamente menor hasta la ciudad santafesina, que a Victoria?; otros en Victoria, pero muchos directamente dejaron”, contó sobre lo que habitualmente sucedía con los adolescentes de islas.

Evelyn, flamante egresada secundaria, ya tiene una nueva meta: decidió seguir estudiando e iniciará el Profesorado de Historia, en un instituto rosarino. “Nuestra Profe tutora es de Historia, y me dio mucho impulso. Por ejemplo, participamos en Olimpíadas de la Universidad Nacional del Litoral. Me gusta estudiar, soy muy curiosa. Y el año que viene voy a tener 20 años, así que puedo ir y venir sola. Ojalá en el Instituto Olga Cosettini me tomen y pueda seguir”, expresó.