“Heredé su amor por las letras” bisnieta de Don Gaspar Benavento en Victoria

Familiares del poeta victoriense Gaspar Benavento, estuvieron en Victoria; para depositar las cenizas de uno de sus hijos, Arnol Aranzio; junto al monolito que se encuentra en la plazoleta, zona costanera de nuestra ciudad. Desde LT39 NOTICIAS, dialogamos con la bisnieta de quien supo diseñar Las Siete Colinas, a través de su pluma; María Jesús Benavento.

…”Sobre siete colinas se levanta Victoria, en la bella Entre Ríos que es mi tierra natal, florecida en poemas de Gaspar Benavento que fue el hijo poeta que le supo cantar…” así parafrasea una de las estrofas, en las que uno de los tantos hijos de Victoria, supieron visibilizar con una pluma, su sentido de pertenencia.

Y si bien aquellas líneas conforman lazos del cantautor Octavio Osuna…en ellas menciona al poeta por excelencia, que definió con sus versos la esencia de la Ciudad de las Rejas…Don Gaspar Lucilo Benavento.


Nacido en un mes de enero, allá por el 1902, Gaspar destiló su talento a través de las letras, estructura y pilar de su vida; con el título de maestro docente en sus manos, comenzó una carrera que lo llevó al norte y sur de nuestro país; para ya en la adultéz, se afincó en Capital Federal.


Tuvo tres hijos, Gaspar Lindor, Hermo Rafael y Arnol Iranzio; raigambres de una descendencia prolífica. El último de ellos, Arnol; afincado en la capital provincial; tuvo como póstumo deseo, que sus cenizas sean colocadas al pie del monolito que lo evoca, en la plazoleta de zona costanera de nuestra ciudad.


Situación aquella, que se efectivizó en la siesta de este día lunes 29 de marzo; enmarcado todo en un acto, que contó con la presencia del Intendente Domingo Maiocco, viceintendenta Ana Schuth, Director de Cultura Luis María Andrade y concejal Leonel Anderson; quienes cumplieron el rol de “dueños de casa”, ante la asistencia de familiares del extinto hijo, de nuestro Poeta Mayor.


Desde LT39 NOTICIAS, entrevistamos a su bisnieta, María Jesús Benavento, quien no sólo vivenció in situ, la colocación de una placa en memoria de su abuelo, en el monolito de su bisabuelo; sino que tuvo sentidas palabras de agradecimiento, para el reconocimiento que el pueblo de Victoria, le brindó a su familia.


“Mi abuelo siempre hablaba de mi bisabuelo Gaspar Benavento y siempre luchó por mantener vivo su nombre y la obra. Mi bisabuelo era circunspecto, era todo un poeta dentro y fuera del hogar y transmitió muchos valores”. (audio)

Luego habló de la transmisión oral transmitida en las distintas generaciones; donde al día de hoy, el recuerdo constante de Don Gaspar, imprenga las reuniones familiares. (audio)

Finalmente y a modo de sellar una historia de vida arraigada al sentir de Las Siete Colinas, nos quedó claro, que Arnol, uno de los hijos del icónico Gaspar Benavento; al igual que su padre…”quiso dormir aquí junto al río, al murmullo celeste de sus aguas”…

Sobre Gaspar Benavento

Nace el Maestro Don Gaspar Lucilo Benavento (6 de Enero de 1902). El Maestro Don Gaspar Lucilo Benavento nació, en la ciudad de Victoria (Entre Ríos), el 6 de Enero de 1902. Más tarde, “con el título de Maestro Normal Nacional inició su carrera docente que ejerció en diversas zonas del país (Chaco, Jujuy, Chubut, la Patagonia y Corrientes)”.


Hacia 1930 se radicó en Resistencia (Chaco), “donde dirigió la Escuela Nacional Nº 116 y desarrolló una intensa labor cultural y artística”. Además, “participó en el establecimiento de la Universidad Popular de Resistencia” y fue Profesor del Colegio Nacional “General José María Paz”. También, colaboró con el diario “El Territorio”.


Posteriormente, finalizó su carrera docente “como Inspector Técnico de Distrito en Buenos Aires”, donde vivió muchos años.
Para los años 40′, “frecuentaba el Café Tortoni, donde recitaba fervorosamente, mezclando coplas y romances, y era escuchado con veneración por sus colegas”.


Más tarde, “la figura del Maestro Don Benavento cautivó a los victorienses, a partir de “La de las Siete Colinas”, poemario “que describe con singular agudeza las bellezas naturales de la ciudad”. Su lírica “capta el espíritu del campo, los montes, el río, los pájaros y árboles típicos de la zona”, sin limitarlos por ello “a lo que suele denominarse “poesía regional”. De hecho, el libro “La de las Siete Colinas” fue distinguido en la Capital Federal con el “Primer Premio Regional de Poesía”. La vida es, para el poeta, “toda la naturaleza que se respira y que la vista abarca”.


Finalmente, dentro de su gran producción, sobresalen: “Sol de amanecer” (1926), “Tierra maldita” (1929), “Ciudad de Vera de las Siete Corrientes” (1934), “Madre” (1940), “Albricias” (1942), “La de las Siete Colinas” (1946), “Entre Ríos tierra de horneros” (1949), “Historia de las escuelas para adultos” (1948), “Jujuy, rosada de airampos” (1952), “La patria está en el canto” (1961), “Leyendas guaraníes” (1961), “Títeres del mundo nuestro”, “El guaraní en Entre Ríos” y “Las sombras tienen luz” (póstumo). Además, publicó textos escolares como: “Albricias”, “Martín pescador” y “Afán y fe”. Su último libro, “Soledad pensativa” (1960), está dedicado a su mujer, la Señora Doña Estela Larrosa, “que había fallecido hacía tiempo, en la ciudad de Buenos Aires, a los 48 años”.


El Maestro Don Benavento falleció, en la Capital Federal, el 21 de Abril de 1963.
(Fuente consultada, Prof. Damián D. Reggiardo Castro)