Primer aniversario de la partida del Padre Reynaldo Tentor...lo recordamos en las palabras del Abad Carli Oberti

A un año del fallecimiento del Padre Reynaldo Tentor, querida figura eclesial de nuestra ciudad, desde LT39 NOTICIAS, lo recordamos cuando oportunamente, finalizadas sus exequias, dialogamos con el Abad Padre Carli Oberti, quien lo despidió.

El Padre Reynaldo Tentor, en el mes de junio del año anterior, fue despedido solemnemente, en la Abadía del NIño Dios, rodeado del cariño de innumerables victorienses y ciudadanos de la región. Finalizada aquella ceremonia, desde LT39 NOTICIAS hablábamos con el Abad Carli Oberti, quien tuvo para con él, sentidas palabras. (video).

Recordando su nombre y figura

En la década de 1970, el Padre Don Reynaldo Tentor fue designado por el entonces Prior de la Abadía del Niño Dios, Padre Don Ignacio Bruni; como asesor del equipo de catequistas a partir de lo cual se compenetró vastamente en dicha actividad, realizando cursillos específicos y sobre todo interactuando en los distintos cuarteles de nuestra ciudad y región, como Antelo y Quebrachitos, su siembra de amor y bendición con el común denominador de la gente, con el tiempo lo convirtieron en un religioso muy popular, querido y respetado; con una cosecha férrea e implacable, la cual quedó demostrada en sus exequias en la Abadía del Niño Dios.

Paulatinamente su espíritu viváz e inquieto fue implementando innovaciones tales como la Catequesis de Perseverancia, la Catequesis de Adultos, la Pastoral Juvenil, los Campamentos de Reflexión y Estudio de la Vocación, desde la perspectiva Bíblica y Conciliar , además del Curso Bíblico abierto a todos los fieles interesados, y de cuyas conclusiones surgió el Curso de Vocación y Espiritualidad del Catequista.

También, por iniciativa de él comenzaron a realizarse campamentos para los niños de catequesis, con lo que se inició un proceso que llevó hasta la organización de campamentos para preadolescentes y adolescentes, los que quedaron claramente instalados en la idiosincrasia eclesial.

Oportunamente, el Concejo Deliberante lo declaró “Ciudadano Ilustre”, más exactamente en el año 2016; donde claramente jugó un rol protagónico su labor pastoral, religiosa y humana.

Su pasión por el Club San Benito, su corazón inquieto y generoso, refugio de muchas generaciones, amén de sus charlas pausadas, dibujadas con mirada tierna y una sonrisa permanente, fueron sus pilares de vida.