Navoni: El Tribuno

En la antigua Roma, el tribuno era una persona que poseía atribuciones de carácter: administrativo, económico, militar, y civil. Todo estaba bajo su dominio.

El intendente de Victoria se entregó nomás, y dejó todo en manos de su Tribuno. Ya no quedan dudas que el barco de la municipalidad, tiene al Secretario de Gobierno y Hacienda, Sergio Navoni, como único timonel, moviéndose “a piacere”. Esta última expresión refleja de alguna forma el gran atropello, que es el decreto que dispone la sustitución temporal de las funciones del Juzgado de Faltas, ahora en manos del supersecretario, que esta vez, como en otras, “siente a flor de piel” la necesidad de intervenir para la liberación de determinados vehículos, con la excusa del Coronavirus, que cuanto más se extiende en el tiempo, más descontrol genera en los que no saben administrar el poder.

Ni lerdo, ni perezoso, ya se dispuso hoy a través del decreto 408/20 un sistema excepcional, alternativo para el pago de multa.

La medida se presenta como temporal y parcial, y argumenta agilidad de trámites, pero llama la atención, que a pesar que se había acordado que no se correrían los días de estadía de vehículos retenidos para futuros pagos mientras dure la cuarentena, cuando más se necesita que se reduzca la circulación de gente en las calles, problemática que dice desvela al Ejecutivo, su principal preocupación pasa ahora por liberar los vehículos retenidos, que generará como cualquier persona  se dará cuenta, todo lo contrario a lo pregonado. Así se desmantela un área más de la municipalidad, y el “Super”, sigue abarcando todo lo que le ofrece alguna resistencia, por mínimo que fuera el interés que lo mueve.

Se podría entender las oportunas intenciones de “cuidar” a los empleados del Tribunal de Faltas, sino fuera que empleados de áreas como Cultura les han solicitado que se presenten a trabajar. Incongruente por donde se lo mire.

Sin formación y autoritario, Navoni culpa a los medios de una campaña en  su contra, como si hubieran sido los medios quienes compraron el kilo de carne picada en noviembre a $ 547 para los comedores municipales, que derivó en una investigación de la Justicia, y donde deberían intervenir los nutricionistas, para evitar el ácido úrico que le puede generar a los niños que asisten a esos comedores de tanto comer carne durante el último año.....En contraste, en el refugio del quinto cuartel, el gremio debió intervenir por un conflicto entre empleados municipales generado por negarse un plato de comida.

Navoni decide, Maiocco avala.

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