Cien años de retretas…y Orlando Galloli quien dirigiera muchas de ellas

Un día cualquiera cuando estaba en su casa en cercanías al Hospital Fermín Salaberry,  escuchó el sonar de trompetas, platillos y flautas que recorrían las calles victorienses, desplegados estos sonidos de las manos de los músicos de la Banda Municipal;  siendo aquel el preludio en la vida de Orlando,  enmarcada por  la  querida “Sebastián Ingrao”.

“Ese día recuerdo que me dije ahí quiero estar, era chiquito tenía 10 años y me gustó y entusiasmó  tanto que me acerqué y les pregunté como tenía que hacer para entrar a la banda,  al tiempo ingresé  y a los 6 meses de estar en la escuela comencé a tocar era el año 1951, estuve allí hasta los 15 años, luego me fui a las Fuerzas Armadas y volví con el correr de los años, para quedarme definitivamente aquí”.

Y  bien vale rescatar aquella anécdota, ya que fue la punta de lanza en el camino de vida de Orlando Galloli;  quien despuntó su vida profesional en nuestra banda, llegando a ser Director Segundo desde 1971 a 1981 y luego Director General desde 1982 hasta el año 2001, cuando se jubiló.

“Cuando estuve unos años en mi juventud en Buenos Aires, continué con la música desde mi lugar, me decían que tocaba muy bien la trompeta, aprendí solfeo, teoría e instrumentos; yo tocaba y toco música clásica es lo que me gusta”, relató nostalgioso Galloli, dejando a las claras que a la música siempre lo acompañó en todas las etapas de su andar.

Hizo hincapié también en que se dedicó a la formación de incontables músicos, amén de haber creado marchas que conforman su legado a lo local.

-Orlando ¿cómo era el trabajo cotidiano con Don Sebastián Ingrao, cuyo nombre porta con orgullo nuestra banda?

-Excelente, era un tipo que se sentaba a la mesa y trabajaba,  era brillante musicalmente y personalmente.  Nos enseñó mucho, solfeo, música y ensayábamos mucho todos juntos. Era calmo y  tranquilo,  pero cuando se enojaba decía “a la madona”. Tenía un oído excelente, si un músico erraba una nota enseguida se daba cuenta y preguntaba “¿qué está tocando?”.

-¿Qué significaron para usted estas décadas vividas dentro de la Banda Municipal?

-A mi la banda me emociona,  la quiero mucho, es una felicidad enorme escucharla, yo fui muy felíz en ella, no fue un trabajo para mí, siempre fue una pasión, yo disfrutaba venir.  Cuando me jubilé fue una tristeza para mí, me costó mucho tiempo acostumbrarme y hasta el día de hoy cuando escucho desde mi casa o en la ciudad, me emociona.

Así entonces los párrafos anteriores contaron algo de quien fuera un claro protagonista de nuestra Banda Municipal, que el 4 de marzo festejara sus primeras cien retretas…retretas que endulzaron por cien años los “oídos” de las siete colinas.