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Locales / 11-02-2019

Riacho Victoria: ¿aguas de nadie?

Dos pescadores fueron salvados por un policía que se encontraba pescando, tras una peligrosa acción de otra embarcación “desconocida”. Una broma que podría haber sido fatal, y sospecho desinterés de las autoridades de turno.



Podría haber sido una tragedia, pero la acción oportuna y circunstancial de un policía hizo que lo sucedido no apareciera en ningún titular.

Un bidón flotando a metros del pozo de toma llamó la atención de un par de pescadores deportivos que divisaron a unos cien metros los brazos desesperados de una persona pidiendo auxilio. De formación policial, el Sr. Garibaldi supo tranquilizar a su hermano con el que compartía lo que esperaba ser un tranquilo día de pesca, para ser eficiente en el rescate de la persona que se estaba ahogando.

Se trababa de un pescador de apellido Zapata, que varios minutos antes había caído de su canoa repleta de pescado en la que iba junto a un joven de apellido Camejo. La falta de costa por la creciente complicaba el rescate y atinaron a acercar al hombre a un árbol, mientras buscaban al otro accidentado, al que encontraron a varios metros del lugar aferrado con un cinto a una heladera, a la merced de la correntada.

Ya en tierra lo que le esperaba a estos dos pescadores no fue menos ingrato. Según relató Zapata al programa “Burro de Arranque” que se emite por Fm 90.3, venían navegando aguas abajo con su carga de pescado en la zona conocida como “la cancha de los mil metros”, cuando divisaron a un barco de buen porte que se aproximaba hacia ellos en sentido contrario y al que le hicieron señas para que aminorara la marcha para calmar el oleaje.

“No solo no bajó la velocidad, sino que se aceleró y nos hicieron dar vuela la canoa….Se reían y luego se fueron para adentro del barco para hacerse como que no nos habían visto”, relató el pescador que aseguró que la tripulación de la embarcación mayor sabían de los sucedido y aun así los dejaron abandonados en el traicionero río.

Salvaron su vida pero, pero les ganó la indignación cuando al querer denunciar en Prefectura Victoria lo sucedido, “desalentaron” la misma, según comentó Zapata “porque no contaban con las medidas de seguridad que exigen la ley, ni habían notificado su circulación en el riacho”. “Tampoco sabía prefectura de la presencia del barco que nos hizo caer, pero eso no importó”, se quejó el hombre que dijo estar dispuesto a dar testimonio ante la ley en caso de ser convocado.

Como mencionamos el hecho no trascendió, tal vez como reflexiona Zapata, “porque no se ahogaron”, y cómo si esto fuera poco, temen por las sanciones económicas que les pueda caber, mientras todo su capital yace en el fondo del río.


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