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Interés General / 21-06-2018

“Mañana vamos a ser noticia” dijo a su novia uno de los imputados por la reyerta en la cárcel local

La frase que uno de los imputados le mandó a su novia demuestra que todo estuvo planificado por los agresores.  A una semana de la masacre en el penal, siguen las repercusiones. Dos internos continúan con su recuperación. Incertidumbre por la seguridad y mucha tensión.



Se cumplió una semana de la masacre ocurrida en el penal de nuestra ciudad, donde dejó cinco muertos, dos heridos, mucha incertidumbre en la seguridad y varias repercusiones.

El fiscal que investiga la causa, Eduardo Guayta, desde un primer momento comenzó a trabajar en la investigación del hecho que conmociono a gran parte de la región.

“Mañana vamos a ser noticia”

Estas palabras las habría escrito Kevin Paniagua en un mensaje a su novia el jueves a la madrugada, desde el celular que tenían en su celda del pabellón N° 3 de la Unidad Penal 5 de Victoria. Eso comentaban los presos unas horas de los hechos que tomaron tanta repercusión, tras 120 segundos de furia que fue lo que duró la emboscada que dejó el peor saldo de un hecho criminal: cinco personas murieron, otra sufrió heridas que lo dejaron entre la vida y la muerte. Este fue el tiempo cronometrado en el video que registró la cámara de vigilancia del Servicio Penitenciario, desde el momento en que tres presos quemaron un colchón, lo metieron en la celda N° 2 y trabaron la puerta por afuera, hasta que llegaron los carceleros y comenzaron intentar rescatarlos.

Fue suficiente para que el fuego, la combustión y el humo terminaran con cinco vidas: los paranaenses Justo Silva, de 53 años; Marcelo Beber, de 31, y Brian Alarcón, de 21; y los victorienses Vladimir Casco, de 20, y Marcelo Rodríguez, de 30. Francisco Alberto Coronel, de 19 años, está peleando por su vida en el hospital de Gualeguay. Solo Emilio Oscar Suárez, de 27, puede decirse sobreviviente. Está en el hospital Salaberry de Victoria, con quemaduras graves en las manos, los pies y la cara. Su familia pidió que lo trasladen a Paraná, porque tienen miedo, ahí no se sentirán seguros nunca más.

Se trató de la peor masacre que se recuerde.

No hay registro de un quíntuple homicidio en Entre Ríos, al menos en las últimas décadas. Solo la superaría la desaparición de la familia Gill: el destino de sus seis integrantes (la pareja y sus cuatro hijos) sigue siendo un misterio, aunque siempre se sospechó, sin indicios firmes, que se trató de un séxtuple asesinato, con su patrón, ya fallecido, como sospechoso.

El episodio está bastante claro; quiénes son los responsables, también. De todos modos, los familiares de las víctimas necesitan más explicaciones. El Estado se los llevó vivos para cumplir una condena, y ahora se los devolvieron quemados, asfixiados, muertos. Ya pasó el momento de las despedidas, ahora llega el de las preguntas y los reclamos.

Testimoniales

Durante todo el jueves, el fiscal Eduardo Guaita entrevistó a todos los presos del pabellón. El viernes se centró en analizar todas las evidencias reunidas en la pesquisa.

El sábado último, imputó a los tres principales sospechosos: Kevin Paniagua, de 20 años; Ramón Ismael Framulari, conocido como Bebe, de 19, y Maximiliano Exequiel Chamorro, alias Coyi, de 20. Los delitos imputados los podrían dejar en la cárcel el resto de sus vidas: Quíntuple homicidio calificado por alevosía, por ensañamiento, por utilizar un medio idóneo para crear un peligro común, y por la premeditación de tres personas; Tentativa de homicidio calificado; y Privación ilegítima de la libertad. Este último, debido a que mantuvieron cautivo en una celda a otro interno de la celda N° 2 que atacaron. Por alguna razón, lo salvaron del infierno.

La Fiscalía investiga también si existió alguna responsabilidad del personal del Servicio Penitenciario, pero aún no ha surgido nada que comprometa a los carceleros, ni por acción ni por omisión, según se indicó.

Un plan criminal

Alas 6.30 los guardias entraron al pabellón N° 3 y abrieron las cuatro celdas donde dormían 22 presos. Cerraron el pabellón y se fueron a abrir las celdas de los otros pabellones. En seguida, escucharon los gritos y sintieron el humo. Pensaron que podía ser un motín, por lo que corrieron a buscar armas, pero al llegar se dieron cuenta de que el siniestro era otra cosa. En esos dos minutos, los tres acusados que estaban en la celda N° 3, prendieron fuego un colchón con un encendedor, lo arrojaron en la celda contigua, la N° 2. Bajaron la traba y dejaron arder a siete personas adentro.

El jueves, nadie podía dar una explicación al motivo de la agresión. La convivencia en ese sector del penal había sido buena y la población era la misma desde hacía meses. Más allá de alguna discusión habitual, nunca se reportó un incidente. Sin embargo, se supo que el título de poronga del pabellón estaba en disputa. Uno de los quemados era quien tenía el control del N° 3, y lo hacía en buenos términos. Los pibes atacantes querían imponer sus reglas. Tal como lo hacían en sus barrios en Paraná, querían mandar caiga quien caiga. Así lo hizo Kevin, con solo 16 años, en el Gaucho Rivero y Anacleto Medina, cuando mató balazos a Eduardo y a Enzo. Y un poco antes, cuando echó a su padre de su casa con una cuchilla en la mano, cansado de que golpeara a su madre.

El fuego y el humo espantó a todos y habrá severas consecuencias. Debajo de las cenizas hay muchas historias que revelan ausencias, falencias y fracasos. El jueves, nadie iba a evitar la masacre. Varios años atrás, quién sabe si no.

“Fue para tomar el control del pabellón”

El fiscal de Victoria, Eduardo Guaita, dialogó en exclusiva con el periodista Sergio Retamal, de LT 39.

“Las testimoniales se recibieron el mismo jueves a la tarde. El viernes lo utilicé para organizar la evidencia colectada que era bastante y hoy (por ayer) a la mañana se le recibió declaración a los tres imputados, sindicados como los posibles autores de este tremendo hecho”, dijo.

“Si bien pasaron pocas horas y todavía falta tomar declaración testimonial del personal de la Unidad Penal N°5, ya hay un panorama bastante adecuado y claro de cómo sucedieron los hechos”, informó Guaita, y sobre el motivo de la agresión afirmó: “Tendrían vinculación con un problema interno con personas del pabellón, y los tres imputados se habrían puesto de acuerdo para atacar a los siete de la celda contigua y para eso utilizaron un colchón que prendieron fuego, cerrando por fuera la celda. Fue para tomar el control del pabellón, porque existía una persona que tenía el control en muy buenos términos, en principio seria esa la razón”.

El fuego se inició con un encendedor

Consultado sobre el rol de los agentes penitenciarios, el fiscal aseguró: “En un primer análisis del hecho no se advierte ninguna acción u omisiones de parte del personal que pueda tener vinculación con el suceso. Por las declaraciones que se tomaron, se siguió la rutina habitual de abrirse las celdas y por las filmaciones se ve que el personal continúa con su rutina después de que cierra el pabellón y continua con la apertura de celdas en los otros pabellones y a los dos minutos llegan al lugar cuando sucedió el incendio. No sabían en un primer momento qué sucedía, podía ser un motín u otra cosa. Se advierte que van a buscar armas para ver cómo actuaban, pero después actuaron con los elementos que tenían a su alcance. En principio no surge ninguna situación anómala por parte del personal”.

Por último, se le preguntó a Guaita si la masacre se podría haber evitado. “La decisión estaba tomada, no salió la información hacia afuera, porque la persona que tomó contacto y conocimiento del hecho fue la que fue privada de su libertad toda la noche”

El estado de salud de los sobrevivientes

Con gran parte del cuerpo quemado, Francisco Coronel pelea por su vida en el hospital San Antonio de Gualeguay. Es uno de los dos sobrevivientes de la masacre perpetrada por tres internos en la cárcel de Victoria hace una semana. su estado se complicó, según se informó .

Coronel tiene 19 años recién cumplidos, y estaba en la celda N° 2 del pabellón N° 3 de la Unidad Penal Clemente XI. Ayer el último parte médico indicó que se complicó el área respiratoria.

El otro de los sobrevivientes, Emilio Suárez, está internado en el hospital Salaberry de Victoria. Tiene graves lesiones, pero no peligra su vida. Es el único de las víctimas que pudo declarar y dar su testimonio ante el fiscal que lleva adelante la investigación, Eduardo Guaita.

Las pruebas han complicado severamente la situación penal de los tres imputados: Kevin Paniagua, de 20 años, Ramón Ismael Framulari, conocido como Bebe, de 19, y Maximiliano Exequiel Chamorro, alias Coyi, de 20.

Ya casi culminada la etapa de recepción de testimonios por parte del fiscal, ahora se solicitarán pericias psicológicas y psiquiátricas a los imputados. A su vez, se aguarda por las pericias que realizaron los Bomberos Zapadores en el lugar del hecho, y otros resultados que harán los científicos de la Policía sobre rastros levantados y de los hisopados a los cuerpos de las víctimas.

No se descarta que se haya utilizado algún líquido que ayudó a propagar el fuego en los colchones, y en este sentido, si se confirma esta versión, se investigará cómo el mismo pudo haber ingresado al pabellón.

Mientras, se estima que habrá una fuerte demanda contra el Estado provincial por parte de familiares de las víctimas fatales, debido a que consideran que no se tomaron las medidas para resguardar sus vidas. Los cinco fallecidos son Vladimir Casco, Marcelo Rodríguez, Justo Silva, Marcelo Beber y Brian Alarcón.

En este sentido, se supo ayer que el senador Roque Ferrari (Cambiemos-Victoria) presentó un pedido de informe a la ministra de Gobierno y Justicia, Rosario Romero: “Los controles no han funcionado. Lo que llama la atención es que no se haya detectado este aparente enfrentamiento entre los internos, porque esto no fue algo espontáneo. La unidad penal de Victoria es una cárcel que está desbordada en su alojamiento, había más de 150 internos y cuando normalmente ha habido entre 60 y 70 como máximo”, aseguró en declaraciones a FM  90.3 Planteó que esta problemática de las cárceles llenas se agravó con la Ley de Narcomenudeo: “Se hizo la ley pero no nos dimos cuenta de que previamente o paralelamente se tenían que estar construyendo las cárceles para que la gente pudiera ser alojada allí”.

Testimonios claves

Según se informó, el interno Emilio Suarez,  contó en forma muy gráfica que al momento de ser atacados recién habían abierto las celdas, pero seguían durmiendo, como era habitual. Dijo que le cayó encima el colchón en llamas y se lo sacó hacia atrás. Cuando intentó salir comprobó que la puerta había sido cerrada. Había quedado entre el fuego, los otros internos y la puerta de la celda. Cuando los penitenciarios abrieron alcanzó a salir junto a Francisco Coronel, el otro sobreviviente que está muy grave.

Suárez está con graves quemaduras en las manos y los pies, ya que tuvo que caminar sobre el fuego para poder salir. Su familia pidió que sea trasladado a Paraná, porque allí no sienten seguridad.

Además, la víctima dijo que pudo reconocer a los de la celda 3 (contigua a la que estaban ellos) como los autores de la agresión, pero dijo que no sabe cuál era el conflicto que existía con los otros internos, ni ningún motivo para semejante masacre.

Ahora queda tomar algunas otras declaraciones testimoniales, mientras se solicitarán pericias psicológicas y psiquiátricas a los imputados. A su vez, se aguarda por las pericias que realizaron los Bomberos Zapadores en el lugar del hecho, y otros resultados que harán los científicos de la Policía sobre rastros levantados en el lugar del hecho y de los hisopados a los cuerpos de las víctimas.

Además de todo esto, la Fiscalía cuenta con el video de la cámara de vigilancia del pabellón, en el que queda muy claro quiénes fueron los autores de la masacre: Kevin Paniagua, de 20 años, Ramón Ismael Framulari, conocido como Bebe, de 19, y Maximiliano Exequiel Chamorro, alias Coyi, de 20. Fueron imputados por Quíntuple homicidio calificado, que implica la pena máxima: prisión perpetua.

Uno de los agresores se declara inocente

En el medio de la investigación judicial contra los tres imputados del quíntuple homicidio calificado en el penal de Victoria, surgieron divisiones, acusaciones, amenazas sobre posibles venganzas que podrían determinar más hechos violentos tanto dentro de las unidades penales, como en las casas de los familiares de los imputados y de las víctimas.

Máxima tensión

 

Desde el Servicio Penitenciario, como de la propia Policía, se confirmó que hay un trabajo preventivo y operativo a fin de evitar posibles actos de venganza, dentro como fuera de las cárceles.

De allí es que hubo discretos controles en las casas de los presos imputados del incendio y posterior muerte de cinco internos del penal de Victoria, sino también en las viviendas de los familiares de los acusados del hecho, y en las casas de los allegados a las víctimas.

Ataque defensivo

En medio de esta tensión, habló con la pareja de Maximiliano Exequiel Chamorro. El muchacho de 20 años estaba condenado a cuatro años y seis meses de prisión por Robo en grado de tentativa y Robo calificado.

Por pedido de la mujer no se difundirá su nombre ni apellido porque están siendo amenazados. Fruto de la relación con Chamorro, nació una beba que hoy tiene un año y ocho meses. La joven dio varios detalles para entender lo que estaba ocurriendo dentro del penal de Victoria, como también la participación que tuvo Chamorro en los homicidios.

Según contó la joven, Coyi, como le dicen a Chamorro, la llamó un día antes desde el teléfono del penal y le adelantó que “las cosas no andaban bien”.

“Acá está todo mal, hay algunos que nos quieren atacar y matar y nosotros nos vamos a defender. Ya tengo una planchuela para transformar en faca”, fue el relato dado horas antes del grave incidente.

La mujer admitió que Chamorro tuvo la oportunidad de contar su verdad en la declaración indagatoria, pero prefirió abstenerse de declarar. “Si lo hizo fue por miedo, porque sabe que las cosas no están bien, y porque hay gente que quiere vengar todo esto”, explicó la pareja.

Dicho esto, aseguró que Chamorro es inocente. “El me dijo que él no hizo nada, solo vio cómo pasó todo. Los otros dos son los responsables de todo”, informó entre lágrimas y un llanto pausado.

En medio del desahogo, explicó: “Cómo iba a hacer semejante cosas, sabiendo y recordándole a cada rato, que le quedaba muy poco para terminar la condena. Él iba a poder tener las salidas condicionales desde el 28 de agosto”.

“Por lo que él me dijo, se iba a cuidar, pero al mismo tiempo se iba a defender de las agresiones de Silva y Alarcón”, añadió.

Más adelante, la pareja de Chamorro confirmó que ella, su familia y Coyi, están siendo amenazados por gente ligada con las personas asesinadas.

La muchacha entendió que en los próximos días, Chamorro podría ampliar la declaración indagatoria, y allí informar al fiscal Eduardo Guaita cómo ocurrieron los hechos y hasta donde son las responsabilidades de Ismael Ramón ‘Bebe’ Flamulari y Kevin Alexander Paniagua.

“Prenderles fuego”

También informó que, por dichos de su pareja, “el Bebe (Flamulari), le envió un mensaje de audio a sus familiares, adelantándoles que antes que los mataran, prefería prenderles fuego”.

 

“Ese audio lo tienen varias personas, y por eso es que hay responsabilidades directas de algunas personas, pero no de Coyi”, resaltó la joven.

Uno de los internos fallecidos ya tiene abogado querellante

El abogado Carlos Guillermo Reggiardo es el abogado defensor y querellante en represntacion de la familika de Vladimir Casco que fallecio en el hospital San Martin luego de las quemaduras producida en el incendio en el pabellón 3 de la unidad penal de Victoria.

El profesional indico que, los dos victorenses que murieron estaban cumpliendo condena por robo, no eran abusadores u homicidas, eran solo delitos menores, donde se encontraban socializándose en la unidad penal, logrando el completamiento de estudios, conducta ejemplar.

Vladimir Casco le faltaba solo seis meses para cumplir la condena, tenía un hijo de por medio, un cuadro triste tras este episodio.

Lo que queremos con el trabajo legal es de llegar hasta las ultimas consecuencias, porque si bien puede no ver acción, quien es el que origina el incendio, no solo con un colchón, sino averiguar si hubo algún otro elemento de combustión.

También investigar, dijo el abogado Reggiardo, “ la responsabilidad objetiva del servicio penitenciario, que no le garantizo la seguridad, si funcionaron los elementos para evitar este tipo de episodio “, hemos organizado como actor querellante y acción civil como defensor, dijo el abogado.

Finalmente el letrado confirmo que el 4 de julio se fijo fecha de audiencia a las 11:00 horas para tratar la solicitud de constitución de querellante y actor civil, debiéndose notificar de la misma al fiscal interviniente Dr Eduardo Guaita , a la defensora Dra Natalia Smaldoneen representación de los imputados y al fiscal de la provincia, Dr Julio Rodriguez Signe a fines de que comparezcan a la audiencia.


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