La invitación formó parte de la tradicional apertura del año judicial que en este 2018 sirvió de puntapié para la discusión de una reforma que pretende mejorar el servicio que brindan los tribunales y acelerar la resolución de causas.

A modo de ejemplo, Lorenzetti se refirió en su discurso a una de las principales preocupaciones de los argentinos: la inseguridad.

Dijo que hace 30 años que se discute en el país sobre “mano dura o mano blanda” sin que esos debates generen soluciones para la población.

“Recordemos el año 2000, una gran reforma para combatir la delincuencia. Recordemos la tragedia de Axel Blumberg: ¡300 mil personas se manifestaron! Y siguieron las manifestaciones a lo largo y a lo ancho de todo el país y nosotros seguimos con las discusiones y no las soluciones”, analizó.

En un mensaje muy autocrítico ante magistrados y funcionarios del Gobierno, el presidente del máximo tribunal se refirió además a la necesidad de realizar reformas para luchar contra la corrupción y la impunidad. Repasó que los códigos procesales vigentes se pensaron “en la defensa” porque había que elaborar herramientas para limitar los abusos del Estado.

“Sin embargo las sociedades fueron cambiando y se necesitó un sistema más pensado en el ataque. Hay países que cambiaron fuertemente y limitaron los recursos y se concentraron en la lucha contra la impunidad. Son reformas que en nuestro país todavía no se hicieron”, resaltó.

“Necesitamos un sistema que defienda las garantías y que permita luchar contra la impunidad”, enfatizó. Entre esas reformas necesarias, puso de relieve -por ejemplo- que la Argentina aún no cuenta con una ley del arrepentido.

“Tenemos que definir qué hacemos en esta materia. Si somos capaces de hacer reformas para que la lucha contra la impunidad sea efectiva o estamos siempre con cosas parciales que impiden la investigación”, agregó.

 El presidente de la Corte respaldó el proyecto de reforma de Código Penal que probablemente este año se discuta en el Congreso Nacional. Abogó además por resolver otras cuestiones como el régimen electoral.

“Todavía estamos discutiendo la organización de elecciones y esto no es un problema de un Gobierno, es un problema cultural: ¿hasta dónde llegan los tribunales y hasta dónde la administración pública? Cada vez que hay elecciones se dan discusiones muy serias y así con todos los temas”, aseguró.

Lorenzetti planteó además la necesidad de agilizar el servicio de justicia. Dijo que no puede ser que existan resistencias a que se extienda el horario de atención en tribunales y convocó a los sindicatos a participar de la discusión para facilitar el trabajo de los abogados.

“Tenemos que tener una actitud más abierta. Si hay que cambiar las costumbres, los horarios, ¡hagámoslo!, ¿cual es al problema? No puede generar tanta discusión. Tenemos que pensar en estar más cerca de la gente. Hay que tomar decisiones y cambiar. Si las instituciones no cambian, los ciudadanos cambian”, resumió.

 “La convocatoria es a armonizar políticas de Estado, equilibrio, autocrítica, convocatoria a los demás poderes. Hemos dado poco tiempo para que seamos concretos. Busquemos soluciones y luego hablemos con otros poderes del Estado. Queremos concretar esto rápidamente en todos los niveles”, cerró Lorenzetti.

Estas ideas forman parte del núcleo de un programa de reforma integral de los poderes judiciales de todo el país. En la tarde de hoy comenzará el debate de la propuesta en 8 comisiones que elaborarán el proyecto final.