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Editoriales / 04-05-2015

“Padres hay a patadas”

Cada vez son más las personas que recurren a un examen de ADN para determinar una paternidad.


En nuestro semanario ya abordamos la problemática de los conflictos que se presentaban en el Registro Civil y la Justicia por casos de hijos inscriptos sin el consentimiento del padre y hasta casos de pedidos para desvincular a un padre del reconocimiento como tal. Ahora en una entrevista mantenida con el bioquímico Darío Rivero, abordamos, en esta primera parte de la nota, los aspectos técnicos de uno de los elementos que hoy es clave para determinar casos de paternidad dudosa, como son los exámenes de ADN, y más adelante abordaremos la mirada estrictamente legal del tema.
Habrá que reconocer que algún programa de chimentos nos generó la curiosidad, pero lo cierto es que desde que existen los exámenes de ADN, no son pocos los casos padres que se han visto tentados a confirmar genéticamente lo que le han afirmado: “este es tu hijo”. En este aspecto las mujeres tiene ventaja, porque como dice la frase popular “madre hay una sola, pero padres hay a patadas”. La llegada de los exámenes de paternidad abren un nuevo panorama para consolidar o “rediseñar” una historia, y cada vez son más frecuentes los casos que terminan dirimiendo una paternidad a través de un simple análisis.
– ¿Cualquiera puede venir al consultorio y hacerse un examen de ADN?
– Cualquiera puede hacerse un examen para aportar sus orígenes
– ¿Un padre puede venir solo con su hijo a hacerse un análisis de paternidad?
– Si el hijo es mayor de edad no hay ningún problema. Ahora si se trata de un menor de 18 años el panorama es más estricto. Si alguien recurre a la parte privada con un hijo que le alegan y este es menor, solo puede hacerse la muestra si la madre presta la conformidad, ya que por la partida de nacimiento tenemos certezas que efectivamente es la madre.
– ¿Son los varones los que más concurren para pedir el examen?
– Las consultas son parejas entre mujeres que quieren saber quien es el padre de su criatura o que saben y por alguna causa necesitan tener la certificación, y los varones que llegan con las dudas.
– ¿No se necesita para nada sacarle muestras a la madre?
– Nos piden los genetistas que si la madre existe, que también le hagamos la toma de muestra. Esto no encarece, ni da más certeza al análisis. Lo que se quiere es ir viendo qué genes están apareciendo en la población de la Republica Argentina, porque cuando apareció la genética, se trabajaba con tablas que no estaban hechas en el país. Los argentinos somos una cruza de razas, de genes que llegaron a sumarse en las distintas corrientes inmigratorias que ingresaron desde principio del siglo XX, inmigración judía, alemanas, polaca, italiana , árabe, española…Entonces toda esa mezcla de genes, a través de más de cien años esos genes ya se encuentran establecidos en nosotros, ya que no hay nuevas corrientes inmigratorias. Tal vez en unos años habrá que tener en cuenta el aporte Chino que cada vez es más fuerte.
Todos estos datos van al Banco Nacional de Genes. De esta forma se esta tratando de determinar cuáles son los genes predominantes en nuestro país, y algo similar se pretende hacer en América Latina.

– ¿Que es el Banco Nacional de Genes?
– Haciendo una extremada síntesis podríamos decir que es una computadora que carga los genes que se encuentran en la población y luego salen tablas con los genes predominantes.
– ¿Qué grado de certeza o error tienen estos exámenes de paternidad?
– La probabilidad de excluir una paternidad es de 0, 00001 por ciento , y del 99,99 por ciento de que es padre. Es decir que es una certeza.
– ¿Qué documentación se necesita para hacer una exámen de paternidad a un menor?
– Una autorización por escrita de la madre, fotocopia del documento de la madre, del hijo, y del supuesto padre, fotos de la madre, hijo y padre, fotocopia del documento el padre, partida de nacimiento legalizada. Se exigen todos estos pasos para que la trazabilidad de la muestra sea algo segura.
– ¿Y si lo ordena la Justicia?
– Los casos judiciales van directamente al hospital, se le toma la muestra y se envía al laboratorio del Superior Tribunal de Justicia. Hemos intervenido en lo privado en casos donde para evitar la extensión de un juicio, las partes de común acuerdo, “anticipan la prueba” y realizan el trámite en el laboratorio privado.
– ¿La muestra es invasiva?
– La muestra es un hisopado en la boca, en los carrillos de la mejilla. Se envían seis hisopos y con eso basta. No hay que sacar sangre ni nada. Se acondiciona de determinada manera, se adjunta la documentación, el laboratorio saca fotocopia de todo. Los resultados tardan entre 20 días y un mes.
– ¿Hay algún caso que le llamó la atención?
– Hemos tenido casos de todos los que se puedan imaginar. Dos adultos mayores -padre e hija- que vinieron a confirmar si ese vínculo se ratificaba con este análisis y el mismo dio positivo. También una familia constituida con uno niño y el resultado fue que no era hijo. Todas las variables las hemos visto. Muchos casos de jóvenes padres con recién nacidos que finalmente no eran sus hijos.
– ¿ Cómo persona: para Ud. favorece las relaciones personales el hacerse los exámenes de paternidad?
– Cuando no existía la genética, y había dudas, había que confiar en los parecidos, o por testigos. Me parece bien aportar los datos genéticos. Cada uno quiere saber sus orígenes. Ha venido gente de más de 40 años que querían saber si los que los criaron eran sus padres. Otros consultan pero no se hacen el estudio para no crear una situación de tensión en la familia. Uno llega a una edad en que quiere saber de dónde viene, si ahora hasta se busca en internet para conocer sus orígenes. Es algo que está en el interior del ser humano. Es muy claro en el caso de los hijos de desaparecidos. Una persona de 35 a 40 años, que no se ve parecido a sus padres, ni a la familia, comienza a tener dudas, y muchos han pedido hacerse el ADN con sus padres de crianza para saber si son hijos de desaparecidos o fueron dados por propia voluntad.
– ¿Cubre algo de los costos las obras sociales?
– Nada. La obra social solo cubre estudios genéticos para detectar enfermedades genéticas o heredarais. Su filosofía es que te cubren en la enfermedad, por eso no cubren por ejemplo algo tan básico como los análisis de sangre.
(La Nota completa en La Semana)


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